Objetivos Smart y OKR: qué son y por qué llevarán tu empresa a otro nivel

11 Ago, 2021

El mundo de las empresas es cada vez más competitivo y para destacar no es suficiente con las antiguas formas de establecer objetivos. No debemos pasar por alto las nuevas metodologías que nos ayuden a ponernos metas realizables y medibles, como son los objetivos SMART y OKR, de cuyo correcto planteamiento depende una buena evolución de resultados de tu empresa en la red. Si todavía no estas familiarizado con ellos aquí te ofrecemos la información básica que te hace falta.

¿Qué son los OKR?

OKR es un acrónimo en inglés que significa ‘Objetivos y Resultados Clave‘. Como su nombre indica, no se refiere a cualquier objetivo que la organización se plantee, sino aquellos que son centrales para el buen desempeño de la misma.

Se trata de un sistema de objetivos jerarquizados que se integran de tal modo que el cumplimiento de los primeros sirve de base para el cumplimiento de los segundos, y estos últimos para los del siguiente nivel, de modo que todos queden alineados para lograr un gran objetivo común.

Esta metodología basada en objetivos mantiene una estructura simple que resulta muy útil para elevar el nivel de nuestros resultados. Incluso es aplicable a los prestadores de servicios personalizados como médicos, abogados, arquitectos, etc.

Objetivos

Para explicar este apartado se hace necesario, en primer lugar, establecer la diferencia entre KPI y OKR, términos que con frecuencia suelen confundirse.

Mientras que los KPI son herramientas de medición del desempeño, los OKR son una metodología completa de trabajo que, incluso, puede contener varios KPI en su configuración. La función de los KPI es medir ciertos aspectos estratégicos y se puede decir que los OKR proponen los medios adecuados para conseguir los resultados.

Una forma común de establecer el sistema OKR en la empresa es mediante la determinación de un objetivo central, del cual se desprenderán tres resultados esenciales cuya medición estará a cargo de los KPI. Así, cada área de negocio tendrá varias metas que contribuirán a que la organización alcance su objetivo principal.

La temporalidad de los objetivos es importante. Normalmente el objetivo principal es aquel que la organización debe alcanzar en el ejercicio de un año. Los objetivos departamentales se fijan de forma trimestral, lo que permite evaluar si el rumbo y el ritmo que se llevan son los adecuados o, en su defecto, hacer las correcciones necesarias.

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     Key results

    Los key results o resultados clave son muy importantes pues te ayudan a verificar si vas por buen camino y a la velocidad necesaria para cumplir con tu objetivo principal. Este es el momento en el que se establecen los indicadores que han de ser medidos por los KPI.

    Lo más conveniente es no sumar más de tres objetivos en este punto, pues puedes correr el riesgo de generar una carga excesiva en los colaboradores que, lejos de operar en tu favor, dificultará su cumplimiento.

    Para cada uno de los objetivos se determinarán sus propios medidores KPI.

    Objetivos Smart vs OKR

    ¿Cómo crear OKR?

    Como ya se dijo, la estructura OKR es muy simple. Tan solo es necesario elegir con cuidado los objetivos que deseamos alcanzar, los cuales deben cumplir los siguientes requisitos:

    • Ser relevantes para la organización y provocar un fuerte impacto.
    • Ser ambiciosos.
    • Ser medibles.
    • Ser concretos.
    • Que nos inspiren.

    Una vez medidos los objetivos principales, a continuación a estos hay que establecer los resultados clave y, bajo estos, las iniciativas necesarias para hacer que se cumplan.

    Como se puede observar, es un esquema jerarquizado y por este motivo, todo se alinea hacia el cumplimiento del objetivo principal procurando que todas las áreas de la organización trabajen en armonía con el mismo fin.

    ¿Qué son los objetivos SMART?

    SMART es un acrónimo que define a cierto tipo de objetivos organizacionales que se distinguen por sus características y que en español significa:

    • (S, specific): Específicos;
    • (M: measurable): Medibles;
    • (A: attainable): Alcanzables;
    • (R: relevant): Relevantes;
    • (T: timely): Limitados en el tiempo.

    Como habrás podido intuir son precisamente el tipo de objetivos que se requieren para establecer un buen método OKR.

    Qué son los objetivos SMART

    Específicos

    O lo que es lo mismo, concretos, que no tengan ninguna ambigüedad que dificulte su comprensión. Una buena forma de saber si se cumple con este requisito es verificar si la redacción del objetivo responde a las preguntas clásicas de qué, quién, cuándo, dónde, porqué y cómo.

    Medibles

    O dicho de otro modo, deben permitirte determinar el avance y cumplimiento de los objetivos. Normalmente, esto se logra incorporando un parámetro numérico en el planteamiento. Por ejemplo: aumentar las ventas un 25 %.

    Así, al verificar el avance entre las ventas promedio del año anterior y el 25 % de aumento planteado como objetivo resulta sencillo y permite coger una bifurcación en nuestro camino cuando observemos que haga falta.

    Alcanzables

    Lo importante en este punto es mantener el equilibrio entre la ambición y las verdaderas posibilidades de nuestros objetivos. Estos deben fijarse de conformidad con la realidad de la organización, pero manteniendo la meta suficientemente alta para motivar a la acción y evitar el conformismo. Si el objetivo resulta excesivamente ambicioso, y la percepción es que es irrealizable, el equipo encargado de llevarlo a cabo no lo tendrá suficientemente claro desde el principio y esto no sería nada conveniente.

    Relevantes

    La relevancia del objetivo es un punto delicado. Con frecuencia, se sugieren objetivos banales o cuyo cumplimiento no es determinante para la empresa. Existen innumerables objetivos que pueden llenarte de orgullo y que, sin embargo, no mejoran en nada la posición de tu empresa. Por este motivo, los objetivos que determines deben buscar la mejoría en la posición de tu marca, tus productos y tus márgenes.

    Limitados en el tiempo

    Este es otro factor imperativo en el establecimiento de los objetivos. Fijar un parámetro temporal para el cual medir los resultados es esencial o, de otro modo, podríamos jamás cumplir la meta y, sin embargo, suponer que vamos por el buen camino. Subdividir la escala de tiempo en trimestres para revisar los resultados parciales es una buena idea para corregir errores antes de que sea demasiado tarde.

    Ahora que conoces los elementos básicos de esta poderosa metodología, no queda más que ponerte manos a la obra para elevar el nivel de tu empresa a nuevas y mejores estrategias. ¡Ánimo!